Lilly, la pitbull buena que salvó a su dueña

Lilly ha salvado la vida de su dueña a costa de estar cerca de perder la suya. Sucedió en Boston cuando una mujer con problemas de adicción al alcohol se paseaba errante junto a las vías del tren con su perra. En un momento, debió caer y quedar inconsciente sobre los raíles momentos antes de que pasara el tren.

El maquinista advirtió que la mujer se encontraba tirada en las vías, pero era tarde para que parara la máquina. En ese momento, Lilly comenzó a arrastrar y a empujar a su dueña para librarla de una muerte segura. Tenía poco tiempo así que, según el maquinista, puso su cuerpo entre el tren y la mujer y se llevó el golpe de las ruedas.

El impacto fue enorme. Ella salió ilesa del accidente, pero la perra quedó en condiciones deplorables. Varias personas la trasladaron a una clínica veterinaria en la que tuvieron que amputarle la pata delantera derecha y reconstruirle la trasera izquierda y la pelvis. Ha necesitado dos operaciones de las que se recupera en un chenil de la clínica veterinaria con suero, visitas de la prensa y decenas de peluches y de fotos que le han enviado sus admiradores.

Lilly, que acaba de demostrar lo equivocados que están los estereotipos que visten a todos los pitbull de auténticos demonios, tiene ocho años y los veterinarios aseguran que se acostumbrará a andar con tres patas. El agente de policía David Lantaigne ha pedido ayuda para pagar las operaciones y el tratamiento de la mascota. Él mismo rescató hace unos años a Lilly de una perrera en la que se encontraba abandonada. La quería para que hiciera compañía a su madre, una mujer alcohólica en rehabilitación. En ese momento no sabía que le estaba salvando la vida.

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