Oruga procesionaria altamente toxica

En las zonas de pinares, ya sea en mar o monte, la procesionaria se ha convertido en un gran problema en España, especialmente en estos últimos tiempos debido a los inviernos más templados que les permiten resistir por la ausencia de heladas. En primavera y verano se las puede ver cruzando en procesión los caminos rurales para ir de un nido a otro, y es muy probable que nuestro perro vaya curioso a olisquearlas.

Pésima y letal idea. Las púas de estas orugas son extremadamente irritantes y venenosas y dependiendo del tamaño del perro y el alcance de la picada que le produzcan, puede morir en poco tiempo. En todo caso la reacción suele ser muy dañina y conviene actuar con diligencia. Primero lavaremos con agua la zona afectada, y mejor si tenemos suero fisiológico. Después acudiremos prestos a un veterinario para que le recete a nuestro compañero un antihistamínico. 

Si los pelillos de las orugas entran en contacto con las mucosas o con los ojos de los animales, los síntomas suelen ser picores, urticarias y sensación de quemazón» y si la tocan «suelen comenzar a babear y a rascarse la zona de la boca».Además, «en algunas ocasiones la piel se daña y produce ampollas».

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