Una gran personalidad en un cuerpo diminuto

El Yorkshire Terrier proviene de la misma zona que el Airedale Terrier y sus orígenes se remontan a la década de 1850, cuando se empezó a cruzar el antiguo Terrier Inglés con otras razas como el Bichón Maltés o el Skye Terrier.

Existen, en la actualidad, diferentes teorías acerca de la historia del Yorkshire terrier, las cuales pueden resultar realmente válidas. Sin embargo, lo más concreto que se conoce sobre esta raza es que proviene de la época victoriana, de un lugar llamado Yorkshire, Inglaterra. De ahí el nombre característico de estos canes.

Su descendencia se encuentra muy ligada a otros Terrier como el caso del Bichón Maltés y el Clydesdale Terrier, una raza ya extinta. No obstante, el origen certero del Yorkie continúa siendo un misterio, aunque alrededor de este tema han enfocado varias teorías que poseen credibilidad de forma individual.

Se cree que trabajadores escoceses llevaron Terriers a Yorkshire, donde se emplearon para trabajar en molinos y minas. El nombre actual se aceptó en 1870.

Un perro que guarda una gran personalidad en un cuerpo diminuto, pero con características físicas destacables, sobre todo por su delicado pelaje. Estos canes resultan excelentes mascotas domésticas, pues su compañía estará basada en el amor, la dulzura y mucha diversión.

Enérgicos y con una notable destreza, así se caracterizan, aunque no por esto dejan de ser unos perros refinados que requieren abundantes cuidados. Por ello, es preciso tener toda la información posible acerca de esta raza antes de considerar su adopción.

Las características físicas de este pequeño terrier son un tema que le ha hecho destacar entre muchas otras razas. Se trata de un animal realmente compacto, pequeño, con un cuerpo fino de apariencia distinguida pero muy bien formado, fuerte y musculoso. Perfectamente amoldado a su enérgica actitud.

Estos canes poseen aspectos distintivos que le identifican y atraen por su belleza, sobre todo si hablamos de su pelaje. Sin embargo, estos atributos dependerán del cuidado que se les brinde.

La pequeña y delicada apariencia física de esta raza puede hacer pensar erróneamente que se trata de un animal dócil y tranquilo, cuando en realidad es lo contrario.

El Yorkshire posee una personalidad enérgica, alegre, dinámica y sobre todo muy inquieta, cosa que en algunos casos es difícil de controlar. Se trata de un perro notablemente consentido, no solo en los cuidados de su apariencia que necesita, sino a mimos y atención emocional.

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